Miyagi- Tu practicas karate.
Daniel- ¿Que qué? He sido su maldito esclavo, eso es lo que he sido, amigo. ¡Hicimos un trato!
Miyagi- ¿Y?
Daniel- Y se suponía que iba a enseñarme y yo iba a aprender. Durante cuatro días no he aprendido nada.
Miyagi- Has aprendido mucho.
Daniel- Sí, he aprendido mucho, a lijar su piso, a lavar sus autos, a pintar su casa y a pintar la cerca. He aprendido mucho ¡¿no es así?!
Miyagi- No todo es como parece.
Daniel- Oh por mil demonios, yo me voy a mi casa (comienza a irse).
Miyagi- Daniel-San... ¡Daniel-San!
Daniel- ¿Qué?
Miyagi- Ven aquí. Enséñame a lijar el piso.
Daniel- ¿Lijar el piso? (se agacha).
Miyagi- Nanana no así, de pie, por favor. Enséñame a lijar el piso.
(Hacen los movimientos de lijar el piso con las manos en el aire).
Miyagi- Ahora enséñame a encerar y pulir.
(Daniel comienza a agacharse)
Miyagi- ¡Hai! (se pronuncia como si fuera con jota “jai”).
(Daniel se pone de pie).
Miyagi- Encerar, pulir. Encerar, pulir. Así. Enséñame a pintar la cerca. Arriba, abajo. Mira a los ojos, siempre a los ojos. Enséñame a pintar la casa, de lado a lado.
(Daniel va haciendo los movimientos que ya se asemejan a movimientos de Karate).
Migayi- Enséñame a encerar y pulir ¡Hai! (da golpes que Daniel bloquea con los movimientos que va mencionando) Enséñame a pintar la cerca ¡Hai! ¡Hai! Enséñame lado a lado ¡Hai! ¡Hai! Enséñame a lijar el piso ¡Hai! Hai! ¡Hai! ¡Hai!
(Se saludan inclinando la cabeza y la espalda).
Miyagi- Vuelve mañana.
*Por si no la reconocieron, es una escena de la película Karate Kid.
***
La lectura es un músculo que no siempre se entrena leyendo.
O mejor dicho… no se trata de leer cientos de libros, sino que al leer los hagamos parte de nuestro cuerpo. Y no lo digo en sentido figurado. Me refiero a ese momento en que sentimos tal sintonía con lo que leemos, que el libro deja de estar en nuestras manos para estar en algún lugar entre nuestra cabeza y nuestro pecho.
Por eso en este club de lectura no leemos solo novelas o cuentos. Porque no se trata solo de ponerse al día con las lecturas (como si eso se pudiera hacer o si fuera una meta que tuviera realmente algún sentido). No. Los libros son nuestros señor Miyagi y todas las personas que formamos parte del club somos Daniel-San pintando la cerca.
Un ensayo sobre la música escrito por un etnomusicólogo puede parecer una cosa, pero al empezar a leerlo, estamos aprendiendo movimientos que después vamos a poder aplicar en otras lecturas.
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La erudición puede ser una fuerza centrífuga que nos expulse o una fuerza centrípeta que nos invite a meternos cada vez más adentro. En contra de la música es claramente lo segundo. Julio Mendívil habla de música, pero en realidad habla de tantas otras cosas. Pone temas sobre la mesa como el origen de los instrumentos, el nacionalismo, el racismo, la violencia y los desarma para que los veamos desde otro ángulo. Es imposible no leerlo y dejarse llevar. Por ejemplo en este fragmento del capítulo “La música y los vínculos territoriales” donde podemos cambiar “música” por “libros” y ver si también funciona:
La música por tanto no solo sirve para elogiar la cuna propia, también es un lugar predilecto para crear ensoñadores territorios o, como diría el filósofo francés Michel Foucault, heterotopías, lugares en los cuales vivimos de manera efímera nuestras utopías.
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Los capítulos son cortos, a veces hasta de una o dos páginas. Cada uno gira sobre un tema. Todos funcionan como disparadores. No creo que sea un libro para leer de corrido, sino para, cada tanto, hacer una pausa y seguir pensando sobras las cosas que Julio Mendívil nos propone.
Si todavía no lo tuvieron en sus manos, les dejo el índice. Ya de por sí solo, leyéndolo, dan ganas de ponerse a pensar sobre esos temas.
Prólogo a la segunda edición..... (página 9)
Prólogo: La música y sus otredades por Philip V. Bohlman
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(página 13)
Introducción
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(página 19)
En contra de la música
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(página 24)
La música más allá del sonido
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(página 28)
Sobre el origen de la música
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(página 33)
Un lenguaje no tan universal
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(página 40)
¿Tiene sentido hablar de música?
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(página 45)
¿Qué significa saber de música?
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(página 49)
Las clasificaciones de la música
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(página 53)
¿A qué llamamos folklore?
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(página 58)
¿Qué es la música clásica?
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(página 65)
¿Cómo definir las músicas?
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(página 70)
¿Son biológicas o culturales las facultades musicales?
.....
(página 81)
La música y el paisaje
.....
(página 87)
La música y los vínculos territoriales
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(página 92)
La música y el nacionalismo
.....
(página 95)
Sobre nacionalismos y el origen de los instrumentos musicales
.....
(página 103)
La patrimonialización de la música
.....
(página 108)
Sobre el gusto musical
.....
(página 113)
Contra el fanatismo musical
.....
(página 119)
La música y los medios
.....
(página 122)
La música y la tecnología del sonido
.....
(página 129)
La música como mercancía
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(página 135)
La música como industria
.....
(página 143)
Sobre música, la globalización y los discursos apocalípticos
.....
(página 148)
Los instrumentos musicales como herramientas de cultura
.....
(página 153)
La música como negociación de significados
.....
(página 159)
La música como violencia
.....
(página 165)
La música como maldición
.....
(página 174)
La música como empoderamiento
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(página 181)
La música como etnología
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(página 185)
La música y su estudio como compromiso social
.....
(página 194)
¡Oh, qué bonito es Panamá! En defensa de una etnomusicología culturalista en el siglo XXI
.....
(página 204)
“A mi manera”: la etnomusicología como un proyecto humanista
.....
(página 218)
Adiós a la música (a manera de epílogo)
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(página 235)
Literatura recomendada
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(página 238)
Origen de los textos
.....
(página 241)
***
Por si no lo vieron en las redes sociales del club: reserven el domingo 28 de junio al mediodía. Estamos armando un almuerzo carbonístico junto a Los Galgos. El menú será... sorrentinos. En los próximos días habrá más info.
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Por último, recuerden que el libro que vamos a leer en julio es La calle de los cines de Marcelo Cohen, publicado por Sigilo. Acá tienen la web con todas las librerías que hacen envíos, por si quieren ir comprándolo.
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Una cosa más. En realidad un favor. Somos un montón en el club (¡más de cuatro mil personas!) y la razón que sigan sumándose más lectoras y lectores cada semana es por ustedes, que recomiendan el club. Les quería pedir que sigan dándome una mano con eso, para que seamos todavía más.
Acá les dejo la web para que puedan copiar y pegar en los chats de familia, amigas, amigos, trabajo con jefes, trabajo sin jefes, y los que se les ocurra:
http://www.carbonolibros.com.ar/
Ahora así, me despido.
Muchas, muchas, muchas gracias por estar siempre ahí.
Nos vemos el domingo en la bandeja de entrada.